Xi Jinping, el próximo líder del Partido Comunista Chino | lagranepoca.com

Xi Jinping, el próximo líder del Partido Comunista Chino

Es idealista y pragmático a la vez, y tiene discursos de anti-americanismo mientras sostiene fuertes conexiones con Estados Unidos
Por Matthew Robertson - La Gran Época
Vie, 17 Feb 2012 15:47 +0000
Xi Jinping, el cadre escogido para dirigir el Partido Comunista, en una conferen
Xi Jinping, el líder escogido para dirigir al Partido Comunista, en una conferencia política en Beijing en 2008. (Frederic J. Brown/AFP/Getty Images)

Más información

La historia de sucesión de poder en el Partido Comunista Chino disipa esperanzas de un cambio real
Wang Lijun, su ex jefe de policía y mano derecha, fue arrestado y dice que se enfrentará a una lucha de vida o muerte con él

Occidente a menudo sabe relativamente poco acerca de los líderes del Partido Comunista Chino hasta que ascienden a los altos cargos, ya que sus pasos más preponderantes en sus carreras hacia el poder tienen más que ver con acciones y movimientos políticos cuyas connotaciones se encuentran normalmente fuera de arena pública. Las imágenes públicas de estos líderes luego son manipuladas cuidadosamente para sostener la propaganda del régimen.

Tras la visita de Xi Jinping, actual vice líder de la República Popular China, a Obama en la Casa Blanca a mediados de febrero, la comunidad internacional comienza a conocer al hombre que, de no mediar algún evento mayor que derive en un cambio abrupto, se convertirá en el próximo líder del Partido Comunista Chino (PCCh) a fines de este año.

Xi Jinping no parece ser un defensor de un proyecto específico para el PCCh o China, y la aparente “transparencia” de su candidatura puede ser parte de su atracción para los dirigentes de un partido desgarrado por fuertes pujas de facciones rivales. Los antecedentes de Xi sugieren cualidades que no parecen encajar con naturalidad: es idealista y pragmático a la vez, y tiene discursos de anti-americanismo mientras sostiene fuertes conexiones con Estados Unidos.

La característica más clara de Xi es, tal vez, su ambición. Así lo describe un cable diplomático escrito por Jon Huntsman, ex embajador estadounidense en China y candidato republicano fallido a la presidencia de Estados Unidos. El cable fue escrito a finales de 2009 y publicado por WikiLeaks en 2010.

Basado en entrevistas con personas que conocieron a Xi, el cable describe al próximo líder del PCCh como un hombre “excepcionalmente ambicioso” que desde su juventud ha buscado un puesto de alta jerarquía en el Partido. En la Revolución Cultural, Xi llegó a ser “más rojo que el rojo” para sobrevivir a la política de purgas y se esforzó mucho para unirse al Partido Comunista.

Esta excesiva ambición puede haber sido decisiva en 2009, cuando Xi fue elegido para encabezar el “Proyecto 6521”, un grupo de trabajo creado para reprimir a los practicantes de Falun Gong, tibetanos y activistas por la democracia, de acuerdo a documentos oficiales y grupos de activistas. Los máximos líderes no tendrían ninguna duda de querer que Xi se involucrara directamente en la campaña como una condición para su ascenso a la cúspide del Partido, pues, de esa manera, luego no podría responsabilizar a otros por la dirección de campañas similares.

Xi cree que gobernar con un “liderazgo comprometido por parte del Partido Comunista es la clave para asegurar la durabilidad de la estabilidad social y la fuerza nacional”, según el cable de Wikileaks. Como hijo de primera generación de un líder revolucionario del Partido Comunista, Xi se ve como un “heredero legítimo” al trono del Partido. Él cree que merece liderar China, según el cable.

Xi es actualmente el vicelíder de la Comisión Militar Central, director de la Escuela Central del Partido y vicelíder de la República Popular de China. En el 18avo congreso del Partido que se realizará a finales de este año, se convertirá probablemente en el Secretario General del Partido Comunista de China. Como es costumbre del Partido, su posición oficial y los títulos militares serán elevados más tarde.

Como jefe de la Escuela del Partido, Xi es una especie de capataz ideológico del régimen. Da conferencias regularmente en las que exhorta a los jóvenes reclutas comunistas a que estudien las teorías de Karl Marx; en la mayoría de las ocasiones hace referencia a los aportes ideológicos de los antiguos líderes del Partido para reforzar su punto. Sus discursos se orientan a glorificar al PCCh –que es invariablemente descrito como “magnífico y glorioso”– y su control de China.

En un reciente discurso, Xi insta como crucial el estudio de la historia para los nuevos militantes. Esa historia, por supuesto, es la versión aprobada por el régimen, que omite en gran parte las campañas políticas y la hambruna que mató a 80 millones de personas bajo el régimen del PCCh.  Como jefe de la Escuela del Partido, Xi no deja que los argumentos históricos del Partido queden afuera de una charla relevante. Al hablar en el Simposio del 60º Aniversario de la Guerra de Corea, por ejemplo, culpó a Estados Unidos del inicio de la Guerra de Corea: “Las tropas de Estados Unidos ignoraron las múltiples advertencias del régimen chino ... lanzaron ataques aéreos para bombardear nuestras ciudades del noreste y los pueblos, y llevaron la guerra al territorio de la recientemente establecida República Popular de China”.

Xi suele hacer eco de este toque de anti-americanismo al hablar sobre temas contemporáneos. En febrero de 2009, su nombre llamó la atención de los comentaristas occidentales cuando dijo a un grupo de inmigrantes reunidos en México que “Hay algunos extranjeros con los estómagos llenos que, al no tener nada mejor que hacer, nos señalan con el dedo y nos dicen lo que debemos hacer. En primer lugar, China no exporta la revolución; en segundo lugar, no exporta pobreza ni hambre; en tercer lugar, no les trae problemas a ustedes. ¿Qué más tenemos que decir?”

Sus declaraciones se difundieron ampliamente en Estados Unidos. Se ha arraigado la idea de que Xi puede ser una persona capaz de argumentar cuando es confrontado por funcionarios de Estados Unidos, por ejemplo, en la crítica de los abusos de los derechos humanos por parte del régimen.

A pesar de sus convicciones ideológicas, que aparentemente se toma en serio, a Xi se lo considera un pragmático. Se dice que apoya la empresa privada; fue jefe del Partido en la provincia de Zhejiang entre 2002 y 2007, provincia conocida por sus sectores de negocios y financieros, que apoyan a las pequeñas y medianas empresas. La hija de Xi asiste a la Universidad de Harvard.

Su segunda y actual esposa es la cantante china Peng Liyuan, cuya fortuna es un barómetro de la carrera política de su marido. Peng es la directora del grupo de canto y danza del Departamento Político General del Ejército Popular de Liberación. Su rango militar es el de General de División. Justo después que Xi fue ascendido al Comité Permanente del Buró Político, Peng apareció de forma destacada en el programa los ‘Premios a Chinos Destacados’, una ceremonia oficial para las estrellas populares que cuentan con una fuerte pompa oficial (observadores políticos ocurrentes se dieron cuenta de que Song Zuying, la concubina del anterior líder del régimen Jiang Zemin y  cantante titular anterior, comenzó a alejarse de la vista del público cuando Peng comenzó su ascenso).

Lo que, en última instancia, acarrea Xi a la dirección del PCCh no es claro. A menudo se lo refiere como un candidato de “compromiso”: compromiso entre las facciones opuestas del ex líder Jiang Zemin y el actual, Hu Jintao. Xi tendrá que encontrar soluciones que satisfagan el interés de los distintos grupos dentro y fuera del Partido. Esto puede ser cada vez más difícil bajo la circunstancia de que el modelo de crecimiento económico del Partido de inversión masiva –particularmente en infraestructura– y exportaciones profundamente subsidiadas produce cada vez más presión.

Las redes de funcionarios del PCCh, con frecuencia mediante recursos estatales y monopolios de mercado, han dominado y manipulado la economía de China, dando lugar a un perfil distorsionado de la distribución del ingreso y una miríada de otros problemas, dicen los expertos.  La continuidad del crecimiento económico de China y un aumento real del consumo interno en el Producto Bruto Interno requieren políticas que desmantelen a estos grupos de interés creados. Xi, sin embargo, fue elegido para conservar el Status Quo.

Esta obra está bajo una licencia Licencia de Creative Commons
¿Quieres publicar este artículo en tu blog o sitio web? haz click aquí

Para reproducir este artículo, agrega el siguiente código al principio o al final del artículo.

Te puede interesar

  1. Xi Jinping
    El descenlace dependerá de cuán dispuestos estén los líderes actuales a exponer las atrocidades...
  2. Wang Lijun, ex jefe del Buró de Seguridad Pública Chongqing, asiste a una reunió
    Mientras que el régimen chino parece estar rápidamente acumulando poder, el liderazgo de...
  3. Aunque la facción del actual líder Hu Jintao obtuvo una leve ventaja, Jiang Zeming continúa...
  4. Tras la muerte de uno de los últimos líderes de la “facción de Shanghai”, se quiebra el viejo...

 Recibe las ultimas alertas de 'China Hoy' en tu Email