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Quien
nunca en su vida vio un cuadro del pintor italiano Fra Angélico, puede
haberse perdido de algo muy importante: por primera vez en Francia, hasta el
16 de enero, se dedica una exposición a uno de los grandes pintores del
cuadragésimo italiano.
La
exposición, que viajó desde Italia hacia museos de todo el mundo y que está
haciendo escala en el Museo Jacquemart-André de París, incluye unas 25 obras
de arte de Fra Angélico. Junto a estas, hay piezas de arte de los grandes
pintores de la época que influyeron sus obras o que fueron inspiradas por su
arte.
Fra Angélico
es considerado el padre de un movimiento artístico al cual los expertos llaman
"pintores de luz". ¿Cuál fue la contribución de este pintor para
este período al comienzo del Renacimiento?
Naturaleza dorada
Guido
di Petro, quien más tarde sería llamado como Fra Angélico (hermano del
ángel), o "el angelical", vivió como un humilde monje en Santo
Dominique, monasterio de Fiesole. Según él, la riqueza real radica en la
capacidad de sentirse satisfecho con poco.
Por
eso, la riqueza de los personajes de sus pinturas expresan simplicidad y
gracia. En comparación con el movimiento gótico internacional, que dominó en
ese tiempo, la espiritualidad adquiere una expresión más concreta y
humanista.
El
aspecto simplista en su pintura no significa realmente que la representación
de los personajes sea simplista en sí, ni minimalista, o plana. Por el
contrario, Fra Angélico fue uno de los primeros pintores considerados
pioneros de una visión nueva y más compleja de la realidad en la que vive el
hombre.
Fra Angélico
iluminó a numerosas miniaturas para manuscritos religiosos, y produjo
diversos frescos por encargo de la iglesia. Una de las obras majestuosas de
arte producidas por él, fue un fresco por encargo de Cosme de Medici, que
adorna el monasterio de San Marco en Florencia.
En la
exposición de París, tres pinturas de la Virgen y Jesús indican la evolución
en el estilo del pintor.
A
través de sus pinturas "Juicio final" y "La Coronación de la
Virgen", así como otras escenas religiosas, es posible ver y entender
imaginarias referencias vinculadas con el mundo, tal cual lo vemos.
Estos
elementos son especialmente notables en los últimos trabajos del pintor. El curador
del Museo Jacquemart-André, Nicolas Sainte Fare Garnot, escribió: "La
exposición organizada por Jacquemart-André, ubica el retorno del innovador
artista en el contexto. Su angelical estilo ha sido con frecuencia disminuido
por sus compromisos religiosos, pero, en realidad, él estuvo consciente de
todas las innovaciones de sus contemporáneos, y a menudo hicieron juego con
inesperadas soluciones".
Las
soluciones inesperadas aparecen cuando un creyente como Fra Angélico
transfiere espiritualidad en un espacio familiar y cercano al hombre. Para
ello utiliza la perspectiva y las proporciones, y lo crea en tres dimensiones,
dando así profundidad y expresión a sus obras.
A
través del juego con colores muy brillantes y contornos simples, entre
estructuras arquitectónicas y formas naturales, entre escenas en primer plano
y el fondo, Fra Angélico crea una realidad en la que personajes dorados de
alguna manera están vinculados al mundo humano y no son tan distantes, tienen
dimensiones y expresiones humanas.
En la
pintura "Historia de San Nicolás", que aparece en la exposición, se
puede observar cómo el pintor utiliza el entorno para unir las diferentes
escenas de la vida de San Nicolás. Esto también puede entenderse como un
medio para describir el hecho de que San Nicolás adquirió santidad caminando
su sendero y completando su destino en el mundo humano.
Inspiración humanista
Fra Angélico
pintó en un período cuando otros pintores comenzaban a andar en el mundo de
la perspectiva y representación humanista. La exposición muestra a pintores
como Lorenzo Mónaco (1370–1424), Masolino da Panicale (alrededor de 1383 y
1440) y Paolo Uccello (1397–1475), que influyeron en su obra. Cada uno
de ellos, en su propio estilo, trataron de representar la naturaleza que los
rodeaba de manera más objetiva, y Fra Angélico los siguió.
Por el
contrario, Fra Angélico influyó en la obra de otros pintores contemporáneos,
llamados "los pintores de luz". A lo largo de la exposición, se
pueden admirar obras de Filippo Lippi (1406–1469), Zanobi Strozzi (1412–1468)
y otros, que también pintaron a personajes en profundidad, en un estilo más
clásico y detallado. Mostrando la naturaleza de estas pinturas se marcó el
comienzo de la pintura de paisajes.
Pero la
influencia de Fra Angélico domina con sus colores: la combinación del azul,
rojo y amarillo, forman una fuente de luz que da a las pinturas un toque
único.
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